Comenzamos mes con una buena marcha, día soleado con una temperatura que invita a poner abrigo y guantes, y tras los ejercicios de calentamiento encaminamos los pasos al CIdA, nuestra vena de agua, tan nuestra tan aragonesa
Remontamos aguas por la margen izquierda que presenta un piso iregular con piedra gorda que sobresale del camino y a la altura del embarcadero el camino está sembrado de arenisca que hace inviable que trabe el taco del bastón, y algo más adelante tenemos un desmonte que añade una manta de polvo, mala elección. Continuamos con la esperanza que mejorara
Llegando a la enesima pasarela cruzamos a la margen derecha del canal y nos damos de bruces con el laberinto de Plaza
dónde decidimos hacer una brevisima parada de avituallamiento, reposición del equipo y decidimos dar media vuelta al punto de partida
El comentario antes de despedirnos ha sido
«¿no hemos hecho más recorrido en menos tiempo?»
Es la magia de la marcha, que practicada asiduamente devuelve potencial al cuerpo en relación directa al esfuerzo anterior
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